viernes, 4 de julio de 2008

Planisferio de Escobar


Salí a caminar. Hacía ya unos César Díaz que estaba con intenciones de dar un Paseo de Julio. Al hacer unas cuadras, justo cuando ví tociendo a Don Bosco, me acordé que tenía turno con el Doctor Travi, así que decidí ir inmediatamente porque tenía muchas ganas de verlo (sabía que iba a encontrarlo seguro porque no falta nunca, es como Sarmiento). Me estoy empezando a cuidar con la nutrición; no quiero quedar Colón. Entré a su consultorio y me preguntó: -"¿Qué desayuna usted?". -"Yo de mañana Mateo Gelves" fue mi respuesta. El tipo hizo cara de que algo no andaba bien, se sentó y me escribió una receta que tenía guardada en un cuaderno Rivadavia. Me dijo que vaya urgente a la farmacia y que comprara el medicamento. Obedecí. En todo caso otro día le preguntaba por el Belgrano que me había salido en la pelvis. Salí tan rápido que en la vereda me choqué con un Moreno que iba en bicicleta. Le pedí perdón y apuré el Paso. Tan rápido caminaba que se me desataron los cordones. Apoyé la receta en la Tapia de Cruz de una casa, me los até y Seguí. Miré el reloj y no me andaba. Por ahí me pareció que venían unos tipos para preguntarles. Parecían religiosos. Cuando les pregunté la hora y me respondieron, lo comprobé: eran Mermos. Rogué a San Martín que no se haga tarde y me cierre la farmacia. Cuando por fin llegué, no encontraba la Estrada! Miré a un costado y estaba cerrada, pero por suerte, de turno. Cuando me atendió el farmacéutico, me dí cuenta que no tenía la receta. Me la había olvidado en la Tapia de Cruz! Le pregunté si por favor no me vendía el medicamento, que era urgente. El tipo no quería saber nada. Le dije que me la habían hecho hacía un rato, que el doctor se iba de vacaciones y no volvía hasta el 9 de Julio. El farmacéutico dudó un rato, después me daba charla, como para entrar en confianza. Comprendí que estaba buscando una coima. Así que finalmente le tuve que dar un Asborno, como se hace con la policía para evitar una multa. Me salió caro el remedio. Me quería cortar las tarlipes con una Spadaccini. Revisé si me había vendido correctamente el medicamento. Era del laboratorio Remedios de Escalada, y vencía el 25 de mayo. La etiqueta estaba muy buena, moderna; son las nuevas Corrientes de diseño de los medicamentos. Al menos eso estaba en orden. Y como ya se había hecho de noche, decidí volver para casa. Ya de regreso, para un remisero al lado mío y me pregunta: -"Para ir a tal calle, voy bien o voy Alberdi?". -"Ni idea", le respondí. Yo de calles no tengo ni idea.

1 comentario:

CHIMU dijo...

SIEMPRE ME PIERDO EN ESCOBAR DESPUES DE LAS 3 A.M.
AHORA PUEDO GUIARME MEJOR.


4